Via Montenapoleone
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Via Montenapoleone

Información general

INFORMACIÓN GENERAL

Es la calle de los escaparates, del lujo y de la elegancia. Aquí encontrarás las mejores firmas, las joyas, los relojes de marca. Resumiendo: el símbolo viviente del made in Italy que atrae a visitantes y turistas de todo el mundo. La calle, en esencia, es sinónimo de riqueza, gusto y elegancia.

Es la puerta principal de todos los grandes diseñadores. Los escaparates de esta calle son el reflejo activo de un mundo que cambia constantemente, que debe ser presentado y conocido, como ocurre puntualmente con ocasión de los grandes desfiles de moda organizados en la ciudad. Durante estos eventos, en el período de los grandes desfiles, las calles del Cuadrilátero, se llenan de modelos de todo el mundo, emblema de estilo y belleza.

En las tiendas de via Montenapoleone, las dependientas y los vendedores parecen actores: altos, guapos, amables, atentos con los clientes a menudo curiosos y exigentes. La jet set encuentra aquí una referencia irrenunciable, atraída por las firmas,y también, por el ambiente y el clima de "milanesidad", así como por el gusto estético siempre dinámico y anclado en el presente que impregna esto rincón único en el mundo.

 

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES

Via Montenapoleone, en la actualidad llena de escaparates, se encuentra sobre el trazado de las antiguas murallas romanas del siglo III d.C. Su nombre deriva de la homónima institución financiera, que tuvo sede en el actual número 12, surgida en la época napoleónica para administrar la deuda pública.

La vida de muchos personajes milaneses importantes está unida a Via Montenapoleone, lo demuestran los nombres y las placas de algunos antiguos edificios. En el número 1, vivió y murió Tommaso Grossi, notario, poeta y escritor. En frente, en el neoclásico Palazzo Taverna vivió y murió en 1821 el poeta milanés más importante, Carlo Porta y en 1901 el rey Vittorio Emanuele inauguró la primera sede del Automóvil Club Italiano. Palazzo Marliani, en el número 12, fue una de las residencias más suntuosas de la ciudad, restaurada por el arquitecto Giuseppe Piermarini. Reconstruida completamente en el siglo XX por el arquitecto Balossi para albergar la Real Compañía de Seguros, no fue aprecido por los milaneses que inventaron el término dialectal baloss, que quiere decir “canalla”. Acercándonos a Via Manzoni, Palazzo Melzi y la Casa Rectoral de San Francesco de Paola, ex-convento abolido en el siglo XIX, fueron frecuentados por Giuseppe Verdi que en el grande órgano compuso seguramente el Nabucco.

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