Galleria Vittorio Emanuele II - Octágono
Galleria Vittorio Emanuele II - Octágono
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Galleria Vittorio Emanuele II - Octágono

Información general

INFORMACIÓN GENERAL

La Galería: lugar de paso para ejecutivos ocupados o de parada para turistas encantados y curiosos,  muestra las diferentes caras de la ciudad con sus numerosas facetas. Apenas fue realizada se impuso por sus dimensiones, consideradas, en aquel momento excepcionales, signo de una nueva era. El siglo XX es sinónimo de modernidad y de progreso. Se trata de un período de la historia más bien complejo y articulado que saludó las aceleraciones técnicas, vió con simpatía los logros de factura ingenierística-industrial y, en general, las obras del ingenio humano. El amplio espacio de la Galería hicieron presagiar una realidad caracterizada por el sentido del movimiento. ¿Cómo no  recordar, en el campo artístico figurativo, precisamente la obra "Tumulto en la Galería" de Boccioni, capaz de ofrecer una nueva representación de la realidad, proyectada en un futuro que se  carateriza cada vez más por el dinamismo de la vida cotidiana? Los automóviles, el tranvía, el trabajo en las fábricas: todo estaba destinado a cambiar profundamente el ritmo de la ciudad y la percepción de las personas con respecto a la vida de todos los días.

La Galería actualmente está considerada junto con via Montenapoleone y via della Spiga una de las sedes para las compras de lujo milanesas, aquí tienen su sede numerosas tiendas de firmas y marcas prestigiosas, cafeterías y restaurantes famosos, y además prestigiosas e históricas librerías (como Rizzoli, Bocca), así como la entrada posterior de Ricordi Feltrinelli, una de las tiendas megastore más grandes de Italia. Ya… la sensación, dando el clásico “paseo en la Galería”, es la de entrar en el corazón de la ciudad. Desde su entrada principal, el magnífico arco nos recibe en el interior de un espectáculo todo meneghino; muchos los motivos para hacer una parada en este espléndido tránsito entre la Catedral y el Teatro alla Scala, la idea original de los arquitectos que querían una calle porticada que sirviera de escaparate y de paseo para tomar el aperitivo o cenar después de la Opera. Y al cabo de los años, aún se tiene la sensacián de caminar en el salón de la ciudad, donde poder concederse el lujo de tomar un café en Camparino o dejarse seducir por la fantasía de los sombreros de Borsalino y la colección de Prada y Louis Vuitton o pararse para tomar un aperitivo en Savini.

Y si desea volver a Milán, la tradición aconseja girar con el tacón del zapato sobre los atributos del toro, mosáico (que representa el escudo de Turín) del suelo del espléndido octágono central de la Galería. Un gesto supersticioso, que forma parte de la tradición milanesa y ¡tan seguido que se ha formado un profundo agujero en el suelo! En definitiva, en este famoso pasaje es imposible aburrirse. La Galería también es un salto en el pasado. Cuando fue construida, a partir del 1865 (por el boloñés Giuseppe Mengoni,) se utilizaron hierro y vídrio, como en las estaciones de París, una técnica por aquel entonces a la vanguardia. Y hoy día, la Galería se convierte en un extraordinario y elegante refugio, en caso de necesidad, para protegerse de chaparrones repentinos o del sol, ¡ un verdadero salón!

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ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES

La antigua tradición milanesa tenía como gesto supersticioso el de arrastrar los pies sobre el escudo del suelo en el lado izquierdo del octágono y que representa la ciudad de Turín. Todas las tiendas y locales de la Galería, tienen que tener el letrero con el fondo negro y las letras doradas. La estructura de la galería está formada por 353 toneladas de hierro utilizadas para el armazón de la cobertura; la altura de la Galería es de 32 metros y 47 metros la altura del Octágono (su centro con la característica forma octagonal). Mirando atentamente se puede ver lo que queda de la instalación de iluminación original: las actuales esferas blancas de las elegantes estructuras de cobre que un tiempo funcionaban con gas.

NO SE LO PIERDA

El estilo ecléptico de la Galería, con grutescos, cariátides, lunetas y pilastras, típicos de la segunda mitad del siglo XIX milanés. La Librería de arte Bocca, en la Galería dese 1930, pero ya presente en la ciudad desde el siglo XIX. El café y el aperitivo en Camparino dentro de la Galería, aún hoy encantador lugar para quedar.

INFORMACIÓN ÚTIL

Se puede llegar a la Galería Vittorio Emanuele con la línea roja M1 y la línea amarilla M3, parada Duomo.

MÁS INFORMACIÓN

Rattin (ratoncito)

Milán tiene muchas historias curiosas. Una de estas tiene que ver con la Galería Vittorio Emanuele II y en particular con la cúpula, situada en la parte central (octágono), que el día de la inauguración (5 de septiembre de 1867) fue iluminada con un original aparato animado por un muelle que corriendo por un binario instalado a lo largo de las paredes encendía las espitas a gas mediante una llama   alimentada por un depósito de espíritu incluido dentro del aparato. El pequeño mecanismo, se parecía a un ratón, corría rapidamente a lo largo de las paredes del octágono, los espectadores lo llamaron en seguida rattin, que en dialecto milanés quiere decir ratoncito.

La noticia se difundió por todas partes y, al atardecer, un poco antes de que el encargado de la sociedad del gas empezara con las operaciones de carga del rattin, el octágono de la Galería si llenaba de curiosos que querían asistir al acontecimiento. La crónica de la ciudad de entonces, del Universo Illustrato citaba: “estalló un gran aplauso por todos partes y gracias al eco sonoro de la inmensa cúpula, parecía centuplicado…”.

Los milaneses, orgullosos de su rattin, cogieron la costumbre de darse un paseo hasta la galería con los amigos o con la familia, de tal manera que surgió el dicho: “La Galleria Vittori Emanuel l’è la caponera di meneghitt!” ( ¡La Galería Vittorio Emanuele es el lugar de encuentro de los milaneses!). Iban para tomarse un aperitivo en Camparino, un trago en la Birreria Stoker (ahora Savini), o para saborear, en Biffi, la famosa barbajada, una bebida a base de chocolate, café y nata inventada por el napolitano Domenico Barbaja, o para asistir a los conciertos de la Cafetería Italia. D’Anzi y Carosso, como “milanesones” que eran escribieron la canción “Quatter pass in galleria” ( “Cuatro pasos en la galería” ) haciendo que esta frase fuese aún más famosa, ¡tanto que todavía en plena globalización la escuchamos pronunciar incluso por los japoneses!

La asociación de comerciantes «Il Salotto» ha hecho un llamamiento para que vuelva la antigua tradición del «Rattin» que tendría que adaptarse a estos tiempos (por ejemplo con luces led en lugar de las antiguas lámparas a gas) pero sin perder el encanto del pasado, con el tradicional silbato que al ponerse el sol anunciaba el espectáculo del encendido de las lámparas.

Una curiosidad: en la inauguración de la Galería Vittorio Emanuele II, venticinco estatuas de italianos ilustres decoraban el octágono y las entradas: Raffaello, Savonarola, Vittor Pisani, Macchiavelli, Michelangelo, Galilei, Leonardo, Volta, Marco Polo, Pier Capponi, Arnaldo da Brescia, Romagnosi, Giovanni da Procida, Gian Galeazzo, Monti, Cristoforo Colombo, Bello de’ Gozzadini, Emanuele Filiberto, Ugo Foscolo, el Lanzone, Dante, Cavour, Beccaria, Vico, Ferruccio.

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